martes, 28 de mayo de 2013

Y qué difícil es aceptar el éxito de los demás, ¿eh?

Un día de primavera cualquiera, en un campo con un verde extravagante, una serpiente y una luciérnaga se encontraron.
La serpiente, hambrienta, se disponía a comerse a la luciérnaga, que no paraba de brillar.
La luciérnaga se percató de la presencia de la serpiente, y acto seguido, se dirigió hacia ella y le preguntó:

-Oye...¿porqué siempre quieres comer a insectos como yo? ¿acaso te molesto?

Y la serpiente contestó:

+No.

-¿Te hago algún daño? volvió a preguntar la luciérnaga.

+No. Contestó la serpiente.

Entonces, la luciérnaga, extrañada por sus respuestas, preguntó de nuevo:

-¿Entonces porqué siempre quieres comerme?

+Porque no soporto verte brillar. Contestó la serpiente.

sábado, 25 de mayo de 2013

No sonrías que me enamoro.

Y otra noche más, música.
Sí, eso es lo que necesita, solo música.
Alcanza sus cascos, los adapta a sus pequeñas orejas, y play.
Al repasar las canciones de su aparato, observa que hay muchas. Algunas quizá lleven demasiado tiempo ahí. También encuentra alguna que otra canción con una pizca de recuerdos.
Pasa de canción en canción....y entonces la encuentra. Esa puta canción.
Y le alcanzan los recuerdos.

-Un, dos, tres... ya puedes abrir los ojos.
+¡Dios mío! ¿todo esto es para mi? estás loco.
-Todo, pequeña. Que menos que para celebrar el tiempo que llevamos juntos. ¿Te gusta el decorado que le he puesto a la habitación? ¿y la canción que suena? es nuestra canción.
+Me encanta, todo esto es perfecto. Te quiero.
-Te quiero.

Después de enseñarle la sorpresa, ambos se sientan en dos sillas no muy lejos. En esa habitación donde un día se consumieron a besos.
Entonces, él le acerca otro regalo más, con un pequeño sobre encima, que ella abre y lee en voz alta:

                                       ''Hoy, hace ocho meses de nuestro
                                         primero te quiero. El comienzo de
                                         una historia que espero que jamás
                                         tenga fin. Gracias por hacerme feliz
                                         cada día, gracias por ser la razón 
                                         de mis insomnios por las noches.
                                         Gracias por ser mi sonrisa de cada
                                         día. Te quiero.
                                         P.D: No sonrías que me enamoro.''

Ella, emocionada después de leer, cierra el sobre con cuidado para no estropearlo y a continuación abre el regalo que escondía ese pequeño sobrecito.

+¿Un anillo? ¡estás loco! 
-Es para que nunca te olvides de mi. Para que me lleves siempre. Yo me compré uno igual. No me lo he quitado nunca desde entonces. (Te) llevo siempre.

Segundos después, ella se lo coloca en su dedo anular de su mano derecha.
Ya puesto, mira hacia el chico y sonríe.

Entonces, pause. No puede escuchar más esa canción.
Detiene el reproductor y se incorpora.
En su mano derecha todavía continúa ese anillo, ese puto anillo.
Mira con una lágrima hacia él y intenta buscar sus lentillas en su mesita de noche.
Y sin quererlo, ahí está la carta. La ve. La observa parada durante unos segundos que se hacen eternos.
La lee y relee hasta que no da más de sí. Sus lágrimas se apoderan de ella.
Observa la postdata también.

                                        ''NO SONRÍAS QUE ME ENAMORO.''

Y sonríe. 
Ojalá le estuviese diciendo esto ahora.
Ojalá aquel mes de Septiembre no le hubiesen dado la peor noticia de su vida.
Ojalá él, siguiese aquí.

viernes, 24 de mayo de 2013

Adicciones.

Lo malo de las adicciones, es que nunca acaban bien. Y lo que al principio nos ponía eufóricos, nos acaba haciendo daño.
Pero dicen que no mandas a la mierda cualquier adicción, cualquier hábito hasta que no caes en lo más bajo.
Pero, realmente, ¿sabes cuando has caído?
Porque no importa cuánto daño nos esté haciendo algo. A veces dejarlo marchar nos duele mucho más.
El problema es que vemos lo que queremos ver y creemos lo que queremos creer.
Nos mentimos a nosotros mismos tanto, que con el tiempo nos creemos nuestras propias mentiras.
Negamos tantas cosas que ya ni reconocemos la verdad.
Es lo malo de los secretos. Es lo malo de mentirse a uno mismo.
Algo que la gente olvida es lo bien que te sientas al decirle a alguien tus secretos, sean buenos o malos, al menos han sido destapados.
Una vez que los has destapado no tienes que esconderte tras ellos nunca más.
El problema de los secretos, es que incluso cuando crees tenerlo todo controlado con ellos, en realidad no lo está.

jueves, 23 de mayo de 2013

Siempre...

Siempre le he tenido mucho miedo a vivir. Y a morir. Y a estrellarme.
A coger el volante de mi vida, a conducir, y a conducirme mal.
Hay tantos caminos por elegir por la autopista de la vida...que igual hasta el camino correcto tiene sus pequeños baches. Y es que, joder, estaría de puta madre tener tu voz a través de la radio mientras recorro este camino de mierda.
Para que fuera menos duro, para llegar a entender que en todos los días buenos, hay algo malo, y que en todos los días malos, hay algo bueno.
Y puede que, a pesar de todo, valga la pena aferrarse a esos baches.
Quizá lo malo no es tan malo, ni lo bueno tan bueno.
Quizá tú, quizá yo.

POR LAS CALLES DE LA LIBERTAD NADIE SE ATREVE A ANDAR SIN CADENAS.

                                                                                                                                                                                   
Y bueno, tal vez no sea tan malo tu voz como fondo de mi vida, por si algún día decido abandonar.

lunes, 20 de mayo de 2013

Me gustas.

Me gustas cuando cantas, cuando lloras, cuando te enfadas.
Me gustas cuando haces cosas que no debes, cuando te escapas, cuando retuerces la mirada.
Me gustas cuando callas y cuando hablas, porque tu silencio está lleno de ruido.
Me gustas cuando haces tonterías, cuando dices la verdad.
Me gustas cuando estás desesperada y no sabes que hacer.
Me gustas incluso a esas horas de la mañana en las que ni tú misma te soportas.
Me gustas cuando me miras de reojo, y de repente nuestras miradas coinciden en una sola.
Me gustas cuando ríes (tu risa es como una ducha en el infierno.)
Pero aún me gustas más, tanto que no puedo resistir lo que me gustas, cuando te levantas y me dices: 'tengo un hambre feroz esta mañana, voy a empezar contigo el desayuno.'

sábado, 18 de mayo de 2013

Cuando pierdes el amor.

Siempre dije que estaría mejor solo.
Tendría mis aficiones, mis amigos... pero, ¿alguien en tu vida todo el tiempo?
Son más problemas de los que vale la pena.
Hay una razón por la que digo que estoy mejor solo.
Es porque si yo quiero a alguien, y entonces se acabase... no lo podría hacer.
Es más fácil estar solo.
Porque...¿y si te das cuenta de que necesitas amor, y luego no lo tienes?
¿Y si te gusta, y te apoyas en él?
¿Y si moldeas tu vida alrededor de ello, y luego...se acaba?
¿Puedes sobrevivir a esa clase de dolor?
Perder el amor es como perder un órgano dañado.
Es como morir.
La única diferencia es que la muerte acaba.
¿Esto?
Podría continuar siempre.

¿Imposibilidad o improbabilidad?

La real academia define la palabra ''imposible'' como algo que no tiene ni facultad ni medios para llegar a suceder o a ser, y define improbable como algo inverosímil, que se funda en una razón prudente. Puestos a escoger entre estos dos términos, a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad. Como a todo el mundo, quizá.
La improbabilidad duele menos y deja un pequeño hueco a la esperanza, a la ética. Si hay una mínima posibilidad, por pequeña que sea, vale la pena arriesgarse.
Por eso las personas que ven todo de forma imposible sufren tanto. Porque quizá lo imposible no exista.
Tal vez todo lo que nos rodea sea una idea de improbabilidad.
Algo que, de alguna manera, puede suceder. Aunque sea una mínima posibilidad... me basta con saber que esta existe, y que vale la pena intentarlo.
El amor, las relaciones, los sentimientos no se fundan en una razón prudente.
Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables.