Lo malo de las adicciones, es que nunca acaban bien. Y lo que al principio nos ponía eufóricos, nos acaba haciendo daño.
Pero dicen que no mandas a la mierda cualquier adicción, cualquier hábito hasta que no caes en lo más bajo.
Pero, realmente, ¿sabes cuando has caído?
Porque no importa cuánto daño nos esté haciendo algo. A veces dejarlo marchar nos duele mucho más.
El problema es que vemos lo que queremos ver y creemos lo que queremos creer.
Nos mentimos a nosotros mismos tanto, que con el tiempo nos creemos nuestras propias mentiras.
Negamos tantas cosas que ya ni reconocemos la verdad.
Es lo malo de los secretos. Es lo malo de mentirse a uno mismo.
Algo que la gente olvida es lo bien que te sientas al decirle a alguien tus secretos, sean buenos o malos, al menos han sido destapados.
Una vez que los has destapado no tienes que esconderte tras ellos nunca más.
El problema de los secretos, es que incluso cuando crees tenerlo todo controlado con ellos, en realidad no lo está.
No hay comentarios:
Publicar un comentario