Es posible que lleves tiempo pensando que no sabes qué hacer con tu vida, que no sabes hacia donde quieres ir pero que a pesar de todo quieres tener éxito. Vamos a hablar sobre el éxito.
Todas las personas quieren tener carreras espectaculares, ganando millones y millones, un trabajo que les dé dinero. Bien, este es el comienzo del camino hacia al fracaso.
Exactamente, ¿qué es lo que quieres hacer? ¿lo que más te gusta?
Ves gente con traje, dinero, y trabajos estresantes, con vidas desordenadas que ni siquiera saben con exactitud hacia a donde van. ¿Y crees que eso es éxito? eso no es éxito.
Porque entonces, lo único que quieres es dinero.
A pesar de todo, si que hay gente que tiene objetivos, que tiene sueños, que se plantea metas, pero no dejan de ponerse excusas como: es muy difícil, no sé lo suficiente, voy a fracasar...
Esto es todo mentira. El mayor recurso que necesitas está en tu cabeza.
¿Sabes porqué se paga tanto a la gente con ideas? porque no se puede producir en masa. Da igual la cantidad de dinero que tengas, ese dinero nunca va a ser capaz de pagar las ideas que tu mente puede crear en una habitación vacía.
Pero si lo intentas y tienes una idea, te van a decir que es imposible. Que seas realista. Incluso tú mismo te dirás que no vas a ser capaz, que es una tontería, que seas realista.
¿Cuánta gente que ha tenido éxito en su vida ha sido realista? Es decir, la persona que decidió poner un barco de mental en el mar y que este transportara a gente, no estaba siendo realista.
La persona que inventó Internet, un medio que conecta de forma invisible a todas las personas del mundo, no estaba siendo realista.
La persona que decidió crear un coche, con todos los proyectos que este lleva a cabo, no estaba siendo realista.
¿Para qué necesitas alguien ser realista? si en el momento que eres realista estás aceptando que esa idea es imposible de realizar.
Pero bueno, tampoco os engañéis pensando que el éxito es solo un sueño o solo una idea. Como alguien dijo una vez, el éxito es un 1% de inspiración, y un 99% de transpiración, es decir, de esfuerzo.
Esto quiere decir en otras palabras, que el esfuerzo vence al talento cuando este no se está ejercitando.
Existe un defecto que todo el mundo confunde, y es no saber diferenciar entre talento y habilidad.
El talento es algo con lo que nacemos; la habilidad es algo que se crea con determinación, paciencia, y horas y horas de dedicación a lo mismo.
Y no importa cuanto talento tengas. Tu talento te va a fallar como no trabajes tus habilidades.
Hay muchísima gente genial, capaz de hacer cualquier cosa que se acomoda en ese talento y no consiguen sus propósitos, porque eso no es suficiente.
Tienes que pararte y pensar: ¿cuánto deseo esto? ¿cuánto estoy dispuesto a dar para conseguir esto? porque todas estas preguntas y respuestas, son algo que vas a tener que tener en mente durante todo el tiempo y recordártelo cada día.
Piensa que el camino y la competencia va a ser brutal, es decir, mientras duermas, habrá alguien que va a estar trabajando en lo que tú quieres tener éxito. Mientras descanses, va a haber alguien que va a estar trabajando en lo que tú quieres tener éxito.
Y si no estás dispuesto a poner todo tu empeño, esfuerzo y ganas en ello, quizá es que no has sido lo suficientemente sincero y lo que deseas no es tu meta. Porque te aseguro que si lo es, te vas a esforzar todos los días, como si fuese el último día que pudieses trabajar en ello.
Así que deja de culpar a toda la gente que tienes a tu alrededor de tu mala suerte, deja de lado la negatividad y el qué dirán.
Si quieres algo, HAZLO.
Dicen que el precio del éxito es altísimo, que si te arriesgas lo puedes perder absolutamente todo, pero lo cierto es que también vas a ganar un montón de cosas mucho más importantes de las que vas a perder.
Deja de decir que ya lo harás, ayer era tarde. Y ya tendrás tiempo de volver y decirles a los que te decían que nunca lo conseguirías que ya lo has hecho.
Una vez en una revista, dijeron: no intentes contruír un muro. Es decir, no digas voy a contruír el muro más perfecto. En vez de eso, dí: voy a colocar este ladrillo de la manera más perfecta que se puede colocar un ladrillo. Y haz esto todos los días.
Y recuerda que los sueños solo mueren, cuando muere el soñador.
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