Lo que sí es cierto, es que lo problemas que tienen importancia en la vida, son aquellos que nunca pasaron por tu mente. De esos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un Martes cualquiera.
Básicamente, me conformo con bailar un rato con la felicidad, contarle un blues, meterle mano, que me dé un toque.
O empezar a asimilar lo raro que es todo si no estás; andar así...no hay bicho humano que lo enfoque.
Guarda las promesas, escóndelas en un cajón.
(y no las saques mientras duelan.)

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