Algunos dicen que nuestra vida está definida por la suma de nuestras elecciones.
Pero no son realmente nuestras elecciones las que definen quienes somos; es nuestro compromiso con ellas.
Para algunos, el compromiso es como la fe.
Pero para mí, el compromiso tiene un lado oscuro, un lado de sombra que constantemente pregunta: ¿hasta dónde estoy dispuesto a llegar?
Es como cuando alguien nos intenta usar en nuestra contra con nuestra propia mente, manipulándonos, dejando nuestras elecciones en su mano.
Aprovechándose de las dudas e incertidumbres que ya acechaban ahí.
¿Somos fieles a nosotros mismos?
¿O vivimos bajo las expectativas de los demás?
Y si somos abiertos y honestos...
¿Podemos llegar a ser queridos?
¿O al final, somos todos desconocidos, incluso para nosotros mismos?
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