miércoles, 26 de junio de 2013

La mayor arma contra nosotros.

Algunos dicen que nuestra vida está definida por la suma de nuestras elecciones.
Pero no son realmente nuestras elecciones las que definen quienes somos; es nuestro compromiso con ellas.
Para algunos, el compromiso es como la fe.
Pero para mí, el compromiso tiene un lado oscuro, un lado de sombra que constantemente pregunta: ¿hasta dónde estoy dispuesto a llegar?
Es como cuando alguien nos intenta usar en nuestra contra con nuestra propia mente, manipulándonos, dejando nuestras elecciones en su mano.
Aprovechándose de las dudas e incertidumbres que ya acechaban ahí.
¿Somos fieles a nosotros mismos?
¿O vivimos bajo las expectativas de los demás?
Y si somos abiertos y honestos...
¿Podemos llegar a ser queridos?
¿O al final, somos todos desconocidos, incluso para nosotros mismos?

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