Ahí me tenéis en un de esos días en los que nadie me coge el teléfono y las paredes se te echan encima.
Yo sé que siempre hay salida, pero saber que todo va a ir bien no quita que me sienta hecho una porquería.
Pasan los años, los proyectos, los sueños, ¿recuerdas como querías ser cuando eras pequeño?
Crecer es darse cuenta de que la vida no es como quisieras que fuera, todo es mucho más complejo: responsabilidades, luchas, deberes, sonreír cuando no te apetece, mentir para no hacer daño a la gente que quieres, fingir cuando perfectamente sabes que te mienten.
¿Merece la pena hacer lo que se supone que debes más veces de lo que realmente quieres?
¿Porqué terminé haciendo lo que todos hacen si se supone que me sentí diferente?
He sido un cobarde disfrazado de valiente, siempre pendiente del qué dirá la gente.
Escondo mis miedos para parecer fuerte...pero ya no más, es hora de ser consecuente porque...
Quizá la clave para ser realmente libre sea, reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites; ser honesto con uno mismo, centrarse y olvidarse del ruido.
Quizá la clave para ser realmente libre sean, reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites; no obcecarse con los objetivos, y vivir algo más tranquilo.
Sé que no soy perfecto; bien, no me castigaré más por no serlo.
Voy a aprender a decir que no, a aceptarme como soy, a medir el valor, porque, a veces fui valiente para no sentir miedo. Sé que suena extraño pero ¿sabes qué? lo peor de todo es que es cierto.
Hoy busco, dormir a gusto.
¿Que no hay mal que por bien no venga? eso es mentira.
Me centraré en lo importante: mi familia, mis amigos...
Aceptaré el hecho de que puedo estar de bajón de vez en cuando, porque estar de bajón es humano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario