sábado, 25 de mayo de 2013

No sonrías que me enamoro.

Y otra noche más, música.
Sí, eso es lo que necesita, solo música.
Alcanza sus cascos, los adapta a sus pequeñas orejas, y play.
Al repasar las canciones de su aparato, observa que hay muchas. Algunas quizá lleven demasiado tiempo ahí. También encuentra alguna que otra canción con una pizca de recuerdos.
Pasa de canción en canción....y entonces la encuentra. Esa puta canción.
Y le alcanzan los recuerdos.

-Un, dos, tres... ya puedes abrir los ojos.
+¡Dios mío! ¿todo esto es para mi? estás loco.
-Todo, pequeña. Que menos que para celebrar el tiempo que llevamos juntos. ¿Te gusta el decorado que le he puesto a la habitación? ¿y la canción que suena? es nuestra canción.
+Me encanta, todo esto es perfecto. Te quiero.
-Te quiero.

Después de enseñarle la sorpresa, ambos se sientan en dos sillas no muy lejos. En esa habitación donde un día se consumieron a besos.
Entonces, él le acerca otro regalo más, con un pequeño sobre encima, que ella abre y lee en voz alta:

                                       ''Hoy, hace ocho meses de nuestro
                                         primero te quiero. El comienzo de
                                         una historia que espero que jamás
                                         tenga fin. Gracias por hacerme feliz
                                         cada día, gracias por ser la razón 
                                         de mis insomnios por las noches.
                                         Gracias por ser mi sonrisa de cada
                                         día. Te quiero.
                                         P.D: No sonrías que me enamoro.''

Ella, emocionada después de leer, cierra el sobre con cuidado para no estropearlo y a continuación abre el regalo que escondía ese pequeño sobrecito.

+¿Un anillo? ¡estás loco! 
-Es para que nunca te olvides de mi. Para que me lleves siempre. Yo me compré uno igual. No me lo he quitado nunca desde entonces. (Te) llevo siempre.

Segundos después, ella se lo coloca en su dedo anular de su mano derecha.
Ya puesto, mira hacia el chico y sonríe.

Entonces, pause. No puede escuchar más esa canción.
Detiene el reproductor y se incorpora.
En su mano derecha todavía continúa ese anillo, ese puto anillo.
Mira con una lágrima hacia él y intenta buscar sus lentillas en su mesita de noche.
Y sin quererlo, ahí está la carta. La ve. La observa parada durante unos segundos que se hacen eternos.
La lee y relee hasta que no da más de sí. Sus lágrimas se apoderan de ella.
Observa la postdata también.

                                        ''NO SONRÍAS QUE ME ENAMORO.''

Y sonríe. 
Ojalá le estuviese diciendo esto ahora.
Ojalá aquel mes de Septiembre no le hubiesen dado la peor noticia de su vida.
Ojalá él, siguiese aquí.

1 comentario:

  1. Oh. Me encanta esta entrada. Te sigo desde ya.
    Pásate por mi blog si quieres http://ahorayasabesquexisto.blogspot.com.es/

    Sigue siempre escribiendo así de asdfghjklñ. Un beeeesi.

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